La magia del rol

Tomás vuelve a la carga con una inspiradora definición de los juegos de rol.

De pequeño, sus padres le despertaron la imaginación; creaba trepidantes situaciones con sus juguetes, y aprovechaba el entorno donde estaba para experimentar la maravillosa capacidad creativa de su inocente infancia. Sus palabras e ideas eran un sinsentido para los demás, aunque él se sentía cómodamente en ese mundo abstracto y rutilante.

De joven, los libros le despertaron la curiosidad; descubría, junto a Don Quijote y Phileas Fogg, que existen otros lugares más allá de lo que podemos ver con nuestros propios ojos, que en la mente de cada uno de nosotros hay incontables mundos por hallar. Soñaba con explorar más allá, donde ningún hombre había pisado antes; forjarse su camino a través de esfuerzo y valentía; crear lazos de amistad con otros que sintiesen lo mismo que él, y persiguiesen el mismo propósito. Quería acompañar a sus héroes, vivir aventuras y poder escribirlas para que otros jóvenes como él persiguieran sus sueños.

De adulto, la vida lo decepcionó; lo llamaban loco soñador, infantil, inmaduro y fracasado. No podía explorar, no había ningún propósito que perseguir y aquellos que le rodeaban lo veían como un extraño que se pasaba demasiado tiempo caminando entre las nubes. Sentía como la sociedad le empujaba en una dirección, y todos sus esfuerzos de tomar la suya propia eran en vano, cediendo a lo que otros imponían con tal de sentirse aceptado. La tristeza le infestó, y dejó que su imaginación se apagase lentamente como una plaga implacable de langostas arrasa los campos. La rutina predecible y soporífera del día a día le nubló el pensamiento, y acabó aceptando su cruel realidad.

Hasta que un día, alguien como él lo encontró, y con una mano comprensiva le devolvió la esperanza de revivir sus sueños: los juegos de rol. Para él fue como volver a nacer, conectando con todas las aventuras que se habían hecho añicos y le devolvió su efervescente imaginación a la cabeza. Por primera vez no se sintió incomprendido, puesto que aquellos que le rodeaban entendían sus palabras y aceptaban sus ideas. Le enseñaron que él mismo puede crear sus propias aventuras, y explorar parajes que nadie ha pisado aun. Podría ser cualquier cosa que pudiese imaginarse, meterse en las botas de aquellos héroes que tanto había admirado; pero ya no como acompañante, sino como el protagonista de su propia historia.

Aprendió el valor de una amistad, como los lazos que puede unirles a unos recién conocidos se fortalecen día tras día, mientras viven aventuras en lugares que no existen en nuestro planeta. Entendió que las diferencias de cada uno de nosotros, las pequeñas particularidades que nos definen, son la verdadera esencia de las personas; las fortalezas de uno son las debilidades de otros, y el entendimiento entre todos los transforma en un equipo indestructible. Comprendió la verdad tras las palabras, las actitudes y las decisiones,  ya que pueden llevarle a ser un laureado héroe o un temido villano. Que uno mismo puede convertirse en lo que desea si toma los caminos correctos, es fiel a sí mismo y combate con tenacidad a aquellas dificultades que le obstaculizan el paso. Ser más consciente de las decisiones que toma, y las repercusiones de éstas. Que el único éxito en la vida es sentir esa energía indomable evaporándose desde el mismo corazón, convirtiéndote en la mejor versión de ti mismo, y que comúnmente es llamada felicidad.

Esa es, amigos, la magia de los juegos de rol.

Gracias por vuestro tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s