La elección de ejército, la eterna cuestión del wargamer

O como lograr estar distraídos todo el día con un único pensamiento y cara de lelo. A todos nos habrá pasado, y nos seguirá pasando, el difícil hecho de elegir entre coleccionar unas miniaturas u otras cuando comenzamos a jugar a un wargame. Posiblemente, si no fuera por el coste económico, lo comprarías todo y hasta el gato te echaría de casa por la falta de espacio. Como yo tampoco soy la excepción, estuve pensando sobre qué características nos influyen a la hora de tomar la decisión y no dejarlo en la típica frase “¡Tomás, colecciona lo que más te guste!” que tan poco ayuda. Así que mi idea es desmigajar aquellas características más importantes que nos hacen tomar la decisión final y que no se quede solamente en una elección de instinto realizada por nuestro subconsciente.

Miniaturas: Siendo el elemento principal de cualquier wargame, la elección de las miniaturas suele ser difícil, incluso dentro del mismo ejército. Aspectos como el diseño, el material, la cantidad, el montaje y el posterior pintado deben ser valorados con sumo cuidado, pues afectará también a tu cartera. También nos importa el tamaño para evitar transportes engorrosos y la adquisición de maletines con bolsillos extra dimensionales en el bazar de chismes arcanos más cercano.

Reglas: A nadie le gusta perder, por lo menos en cada partida. Aunque el objetivo principal de los juegos es divertirse, enfocarse en la victoria no es un pensamiento tóxico ni equivocado. Solemos valorar las reglas de los ejércitos para saber si nos gustará su estilo de disputar las contiendas y todos esos tejemanejes tácticos y combinaciones que visualizamos en nuestra estratégica mente. Basarse únicamente en ellas suele ser un error que se paga caro, debido a que es el elemento que más cambia en las diferentes actualizaciones y un lavado de cara como hemos tenido en Warhammer 40.000 puede dejarnos con los pinceles torcidos o reavivar la ilusión por el wargame.

Trasfondo: Cuando entras al trapo en un nuevo juego, empaparse de la historia y de las narrativas es un buen comienzo. Descubrir los personajes distinguidos de cada bando, sus valores e ideales, por qué lucha y sacrifican sus vidas, juntamente a todas esas sensaciones indescriptibles que despiertan tu interés por ese ejército en concreto. También por ese gusanillo que vive dentro de nosotros cuando las aventuras están inacabadas, el qué pasará y el descubrimiento de artefactos arcano-tecnológicos largamente olvidados. Es un aspecto muy inspirador si tienes la tendencia de personalizar tus miniaturas hasta ponerles nombres propios y ascenderlos en la jerarquía militar a medida que sobreviven en tus partidas, escribir informes de batallas y participar en partidas que se parezcan más a un juego de rol que a un wargame puro.

Grupo de juego: Puede que te guste un juego, sus miniaturas, reglas y trasfondo pero a la hora de tirar los dados, te encuentres solo. Por eso es importante estudiar a todos aquellos amigos y conocidos que juegan a wargames para determinar si vale la pena comenzar a coleccionarlo. La tendencia que se ve es que cuando existe un grupo de jugadores consolidado en cantidad y en tiempo, uno acabe probando el juego con las miniaturas prestadas y se una a ellos en relativamente poco tiempo. Puede que algunas cosas no te convenzan demasiado, pero a nadie le gusta sentirse solo o abandonado en algo, ni siquiera en un wargame, así que la adhesión a grupos preexistentes es una vía tan buena como la de incentivar la participación en nuevos juegos.

Actividad personal: Dependiendo del tiempo que podamos o queramos invertir en nuestra afición, también nos influirá en los aspectos anteriores. Ya sea por la situación laboral, las responsabilidades familiares o por el hábito de jugar y coleccionar diferentes wargames en la actualidad, el tiempo que podamos permitirnos para dedicarnos al nuevo ejército hará que nos motivemos más o acabe olvidado en un cajón bajo la cama.  Si eso no te molesta, y coleccionar de todo a tropel es lo tuyo aunque duermas dos horas al día, perfecto; para el resto de mortales del mundo, una planificación semanal siempre se agradecerá, acostumbrándonos a dedicarle un espacio de nuestra vida en momentos muy concretos y sin acabar quemados por falta de descanso.

Proyección futura: Porque a nadie le gusta comenzar a coleccionar algo para que a los dos meses la comunidad de jugadores pierda el interés y se ponga a otra cosa, o que la empresa corte por lo sano un wargame que no le reporta beneficios. A veces un juego es simplemente una moda pasajera, y nos envalentonamos demasiado rápido para subirnos a un tren en marcha. Saber que no nos vamos a comer las miniaturas con patatas en medio y largo plazo nos ayudará a sentir que es una buena inversión para nuestro tiempo de ocio. Por eso debemos estudiar este aspecto con delicadeza, ya sea comentándolo con tu grupo de juego, con tu tendero favorito o navegando por los disformes senderos de internet y las redes sociales.

Hay muchos más aspectos que podrían valorarse y que pueden afectar a nuestra decisión final, pero quiero que os quedéis con la moraleja: por mucho que los instintos os arrastren a hacer algo por impulso, parad un momento y reflexionad con vuestro sentido poco común en qué situación te vas a meter. Sacar la billetera no requiere tiempo, arrepentirse de algo puede durar más de lo que te imaginas.

Gracias por vuestro tiempo.

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