La diatriba entre juegos complejos y juegos simples

Buenas a todos, aquí otra vez Armihaul tratando un tema con el que suelo discutir con algunos otros másters. Qué es mejor, ¿un juego sencillo con reglas fáciles o uno complejo con multitud de reglas diferentes? Cuando me toca elegir un juego para una partida, suelo preocuparme principalmente de la ambientación, el sistema me parece algo secundario siempre y cuando  no entorpezca la partida propiamente dicha. Las mecánicas de juego han de estar al servicio de la partida, no al revés.
El primer juego de rol como tal, D&D y su beta chainmaill, eran juegos muy sencillos, casi un juego de mesa con unas pocas reglas para interactuar en la ciudad, fuera de las mazmorras. Con el tiempo se fueron añadiendo reglas y apareciendo sistemas poco a poco más complejos porque el juego carecía de una forma de representar bien ciertas situaciones. Estas reglas extras añaden siempre complejidad, pero también profundidad.
De un tiempo a esta parte, los juegos nuevos buscan la simplicidad, ser sencillos para aprenderlos rápido y no complicarse con las reglas, simplemente disfrutar de la partida. El propio D&D ha pasado por ambas fases; la simplicidad original del chainmaill, la cantidad aberrante de clases extras y de prestigio de la 3/3.5, y el actual retorno a los origenes con la 5ª ecición, más sencilla que las anteriores. Esta sencillez hace que la partida suela ser ágil tanto con jugadores veteranos como con jugadores menos experimentados, pudiéndose centrar normalmente en la historia propiamente dicha.
Yo personalmente disfruto bastante de un juego de rol de esos con una, tal vez excesiva, “gran profundidad” en sus reglas, o dicho de otra forma, un juego con varias mecánicas diferentes. Sistema de dado de 100, con entre 4 y 6 mecánicas diferenciadas: habilidades y combate, magia y convocatoria, poderes psíquicos, y ki. Sin embargo nada obliga al master a utilizarlo todo. Como director de juego, uno tiene el poder de retirar mecánicas si pueden entorpecer el juego, así por ejemplo, en la última campaña que estoy haciendo de este juego, hay magia y poderes psíquicos, el combate y las habilidades son muy similares a otros juegos ya existentes, así que no da “complicaciones extra”, y han sido los propios jugadores quienes no han querido convocatoria o ki. La gracia de tener esas diferentes mecánicas es tener ese feeling de que realmente hay diferencias, y por tanto, tener una mayor inmersión en el juego. Los poderes psíquicos tienen un origen y un impacto diferente a la magia, mientras que en otros juegos con mecánicas más reducidas, podría parecer que ambos poderes son algo similar que solo cambia el origen.
Además, como directores muchas veces ampliamos reglas cuando vemos que un juego se queda corto en algún aspecto. De la misma forma que cuando un juego es bastante complejo, reducimos el número de reglas o las simplificamos un poco. Pocos juegos son a la vez simples y a la vez tienen reglas amplias que abarquen gran cantidad de situaciones. Por lo que creo que hay que perder un poco de miedo a esos juegos complejos.
En resumen, creo que mejor o peor no es ninguno, todo depende del tipo de partida que se quiera conseguir.
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